El ego henchido a reventar, un dolor antiguo y carencial como espinilla a punto de explotar, empuja al otro, como la cria del cuco echando a los polluelos de su propio nido, abandonado por sus padres, su dolor y su rabia le impulsa al asesinato de sus contrincantes, y al suyo propio inventandose un ser, su forma, su difraz, su tono, su color, su canto, su mentira loca que se pega para siempre sobre su piel, no dejandole que toque el sol su alma perdida.
Se alimenta de su mentira hasta desaparecer, hasta el día que revienta sin saber quien es.